
Un comprador visita contigo un piso un sábado, lo encuentra caro y, tres meses después, lo compra directamente al propietario. Tu comisión depende entonces de una hoja firmada en el rellano, y de lo que hayas puesto en la nota de encargo.
La hoja de visita inmobiliaria es un documento que casi todas las agencias hacen firmar y que muy pocas leen con los ojos de un juez. Prueba una visita; no es un contrato con el comprador ni le obliga a pagar una comisión. Esta guía explica lo que protege de verdad, lo que debe contener y cómo convertirla en el primer paso del seguimiento del comprador en lugar de un simple trámite.
Lo que aprenderás en esta guía:
- Qué reconocen los tribunales a la hoja de visita, y qué le niega la mayoría de las Audiencias Provinciales
- Los apartados de una hoja de visita completa, con un modelo comentado
- Dónde se escribe la cláusula que protege tu comisión (pista: en el encargo en exclusiva, no en la hoja)
- Qué datos personales puedes pedir al visitante según el RGPD
- Cómo la hoja de visita alimenta el seguimiento del comprador y el informe al propietario
Hoja de visita inmobiliaria: definición y función
La hoja de visita es un documento fechado y firmado en el que una persona reconoce haber visitado un inmueble concreto a través de una inmobiliaria o de un agente. Suele rellenarse justo antes de entrar en la vivienda, en papel por duplicado o en la pantalla de un móvil.
Cumple tres funciones, de la más conocida a la más olvidada:
- Probar que la agencia enseñó el inmueble a un comprador concreto en una fecha concreta. Es la función para la que nació: si la venta se cierra más tarde sin la agencia, acredita que fue ella quien puso en contacto a las partes.
- Ordenar la situación entre agencias cuando el propietario ha firmado encargos sin exclusiva con varias. La hoja de visita fecha la primera presentación y evita que dos inmobiliarias reclamen la misma venta.
- Abrir la ficha del comprador. Nombre, contacto, criterios, reacción a la visita: la hoja de visita suele ser el primer registro de la cartera de compradores de la agencia y el punto de partida del seguimiento.
La tercera función es la que más rinde en el día a día, y la que menos se comenta.
¿Qué validez legal tiene la hoja de visita?
Tiene valor de prueba, no de contrato de mediación con el comprador. Toda la dificultad está en esa distinción, que muchos modelos de hoja de visita que circulan por internet difuminan al añadirle compromisos económicos que el documento no puede sostener.
Lo que la hoja de visita no puede hacer
En España, la comisión se apoya en el contrato de mediación o nota de encargo, que firma quien contrata a la agencia: normalmente el propietario. La práctica de cobrar también al comprador mediante una cláusula impresa en la hoja de visita ha llegado muchas veces a los tribunales, y la respuesta no es uniforme.
Un repaso de la jurisprudencia publicado por Sepín muestra que la mayoría de las Audiencias Provinciales (Madrid, Valladolid, Teruel, Granada, entre otras) considera que firmar la hoja de visita no equivale, por sí solo, a contratar una gestión de compra ni permite exigir una comisión al comprador: el documento suele ser unilateral, ambiguo y con cláusulas predispuestas. Otras Audiencias (Cantabria, Albacete, Valencia, Málaga) sí le han reconocido efectos cuando el comprador fue informado con claridad y la redacción no dejaba dudas.
La OCU, apoyándose en una sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid de 30 de abril de 2020, lo resume así: la hoja de visita prueba exclusivamente que la visita se llevó a cabo, y solo paga la comisión la parte que ha firmado el encargo.
Lo que prueba, y cuándo pesa
Que la hoja de visita no obligue al comprador no la convierte en papel mojado. Cuando el propietario vende a un comprador que la agencia le presentó, lo que se discute es si la intervención de la agencia fue determinante para la venta. La hoja de visita es la primera prueba de esa intervención: demuestra que el comprador conoció el inmueble a través de la agencia, y cuándo.
Por eso su fuerza depende de lo que la acompaña: una nota de encargo bien redactada con el propietario, y un rastro de la gestión posterior (llamadas, ofertas, negociación).
¿Es obligatoria la hoja de visita?
Ninguna norma la impone, ni a la agencia ni al visitante. El comprador puede negarse a firmarla y la agencia puede, entonces, negarse a enseñar la vivienda. La negativa es poco habitual, y suele decir algo de las intenciones del visitante.
Lo que de verdad importa está en otro documento: la nota de encargo. Es ahí donde se pacta que el propietario pagará la comisión si vende, durante el encargo o en un plazo posterior, a un comprador presentado por la agencia. Sin esa cláusula, clara y conocida por el propietario, la mejor hoja de visita del mundo no permite reclamarle nada.
De ahí una regla de trabajo sencilla: la hoja de visita protege la comisión exactamente en la medida en que el encargo esté bien redactado. Es uno de los argumentos que conviene explicar al firmar una exclusiva, igual que el plan de difusión, como contamos en el plano de la vivienda como argumento para conseguir la exclusiva.
¿Qué debe contener una hoja de visita inmobiliaria?
Una hoja de visita eficaz es breve. Debe identificar sin ambigüedad el inmueble, al visitante y la fecha; todo lo que se añada diluye su fuerza como prueba o expone a la agencia a una cláusula que un juez considere abusiva.
Los apartados imprescindibles
- La agencia: razón social, CIF, dirección, número de registro autonómico si tu comunidad lo exige (en Cataluña, por ejemplo, la inscripción en el registro de agentes inmobiliarios es obligatoria) y nombre del agente que enseña la vivienda.
- El inmueble: dirección completa, planta y puerta, referencia del encargo y del anuncio. Una dirección vaga («piso en la calle Mayor») es la primera debilidad que se señala en un juicio.
- El visitante: nombre, apellidos y contacto de cada persona presente. Si visita una pareja, firman los dos.
- La fecha y la hora de la visita.
- La declaración del visitante: reconoce haber visitado el inmueble a través de la agencia e indica si ya lo conocía (visita anterior con otra agencia, anuncio de particular).
- El recordatorio del compromiso del propietario, en una frase clara, sin presentarlo como una obligación de pago del visitante.
- La información sobre protección de datos y la firma.
Modelo de hoja de visita comentado
| Apartado | Ejemplo de redacción | Por qué |
|---|---|---|
| Inmueble visitado | «Piso de 3 dormitorios, 4.º B, calle X 18, 28003 Madrid — encargo n.º 2026-145» | El juez debe poder relacionar la hoja, el encargo y la escritura de compraventa |
| Visitantes | «Doña A. B. y don C. D.» | Firma cada posible comprador; una sociedad creada después para comprar sigue siendo identificable |
| Conocimiento previo | «No conocía este inmueble antes de esta visita» / «Ya lo visité el … con …» | Resuelve de antemano quién lo presentó primero |
| Compromiso recordado | «He sido informado de que el propietario ha encargado la venta a esta agencia» | Informa sin pretender crear una obligación de pago |
| Valoración tras la visita | «Puntos fuertes / reservas / presupuesto» (opcional) | Sirve para el informe al propietario y el seguimiento |
| Protección de datos | «Tus datos se usan para gestionar tu búsqueda y se conservan durante el plazo indicado en nuestra política de privacidad» | Cumplimiento del RGPD |
Lo que el modelo no contiene importa igual: ningún porcentaje de honorarios a cargo del visitante, ninguna indemnización a tanto alzado, ninguna fotocopia del DNI. Son justo las cláusulas que los jueces descartan y las que más dañan la imagen de la agencia.
Si quieres cobrar al comprador: un encargo aparte
Si tu modelo de negocio incluye honorarios a cargo del comprador, no los escondas en la hoja de visita. Firma con él un encargo de búsqueda o de gestión de compra, en un documento distinto, con el importe, los servicios y la duración bien visibles. Es lo que la OCU y los tribunales piden: un compromiso económico claro y conocido de antemano.
Protección de datos: qué puedes pedir al visitante
La hoja de visita recoge datos personales, así que le aplica el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD). Tres reglas bastan para cumplir.
Pide solo lo útil. Nombre, teléfono, correo y fecha de visita: suficiente para probar la visita y volver a contactar al comprador. Fotocopiar el DNI de forma sistemática no es necesario para esa finalidad, y el principio de minimización del RGPD exige no recoger más datos de los necesarios. Si quieres comprobar la identidad de un visitante, mira el documento sin quedarte con una copia.
Informa al visitante. Basta una línea en la hoja: quién trata los datos, para qué, durante cuánto tiempo y cómo ejercer sus derechos (acceso, rectificación, supresión, oposición), con un enlace a tu política de privacidad.
Fija un plazo de conservación. El RGPD no da una cifra para los compradores potenciales: decide un plazo razonable, escríbelo en tu política y respétalo. La hoja de visita como prueba puede archivarse mientras siga siendo posible un conflicto sobre la venta.
¿En papel o electrónica?
Las dos valen. El Reglamento europeo eIDAS impide negar efectos jurídicos a una firma electrónica por el mero hecho de ser electrónica, y en España la Ley 6/2020 regula los servicios de confianza que la acompañan. Una firma con el dedo en un móvil, con fecha y hora y enviada por correo al visitante, es una prueba válida.
El formato digital tiene dos ventajas concretas. La hora de la firma queda registrada, lo que hace difícil discutir la fecha. Y la hoja llega directamente a la ficha del comprador, sin volver a teclearla el lunes por la mañana.
Lo que no cambia: haz firmar antes de entrar en la vivienda. Una hoja firmada después, o rellenada de memoria al final del día, pierde casi todo su valor.
Después de la visita: de la hoja de visita al seguimiento del comprador
Una hoja de visita que acaba en un archivador solo ha servido para una cosa: defenderse en caso de conflicto. Bien aprovechada, también ayuda a vender.
El informe al propietario
El propietario quiere saber qué pasa en su casa, y la agencia que le informa con regularidad conserva la exclusiva. Las hojas de visita son la materia prima de ese informe: número de visitas, perfil de los visitantes, objeciones que se repiten. Un propietario que lee «4 visitas, 3 comentarios sobre el baño, 2 sobre el precio» acepta ajustar el precio o hacer un pequeño arreglo mucho más fácilmente que uno al que se le dice «la cosa está parada».
También es el momento de hablar del anuncio. Si los visitantes encuentran en persona un salón más luminoso que en las fotos, son las fotos las que hay que repetir. Nuestra guía de fotografía inmobiliaria explica cómo conseguirlas con luz natural.
El seguimiento del comprador
La noche de la visita, el comprador compara. Recuerda una cocina, una terraza, rara vez cómo se encadenan las estancias. Es el momento de devolverle el inmueble en un formato que pueda recorrer solo o enseñar a su pareja: el plano 2D de la vivienda, su vista en 3D y sus fotos.
El plano de la vivienda enviado al comprador la noche de la visita: recupera la distribución de las estancias que acaba de recorrer
El plano 3D de IACrea responde justo a esa pregunta: cómo hacer el seguimiento de un comprador potencial sin limitarse a un «¿qué te pareció?». El plano interactivo va más allá y coloca las fotos del anuncio sobre el plano, estancia por estancia, compartido con un simple enlace. Y si usas el plano para comprobar la superficie anunciada, nuestro artículo sobre superficie útil, construida y plano de la vivienda explica lo que está en juego.
La cartera de compradores
Por último, cada hoja de visita es un contacto cualificado: alguien que busca, en tu zona, con un presupuesto. El comprador que no se quedó con este piso puede comprar el siguiente, o necesitar vender el suyo. Clasifica las hojas por criterios de búsqueda y vuelve a contactar con cada nuevo encargo que encaje. Nuestra guía de captación de leads inmobiliarios con IA muestra cómo combinar esta cartera con los contactos entrantes, y la generación de leads inmobiliarios de IACrea la alimenta con propietarios y compradores de tu zona.
Errores que debilitan una hoja de visita
En las sentencias publicadas y en los modelos que circulan, se repiten los mismos errores:
| Error | Consecuencia | Solución |
|---|---|---|
| Dirección del inmueble imprecisa | Imposible relacionar la hoja con la compraventa | Dirección completa, planta, puerta y referencia del encargo |
| Solo firma un miembro de la pareja | El otro compra solo o a través de una sociedad | Firma de cada visitante |
| Comisión a cargo del visitante en la hoja | Cláusula que la mayoría de los tribunales no aplica, imagen dañada | Encargo de búsqueda aparte si quieres cobrar al comprador |
| Hoja firmada después de la visita | Fecha discutible | Firma antes de entrar, con hora registrada |
| Encargo sin cláusula clara sobre ventas posteriores | Nada que reclamar al propietario | Cláusula expresa con plazo después del encargo |
| Hoja archivada y olvidada | Ni seguimiento ni informe | Hoja digital en la ficha del comprador el mismo día |
La misma lógica vale antes de captar: un propietario convencido por un informe de valoración inmobiliaria sólido firma con más facilidad un encargo con las cláusulas adecuadas.
Preguntas frecuentes
¿Qué validez legal tiene la hoja de visita inmobiliaria? Tiene valor de prueba: acredita que en una fecha concreta la inmobiliaria enseñó un inmueble concreto a una persona concreta. La mayoría de las Audiencias Provinciales considera, en cambio, que su firma no basta por sí sola para obligar al comprador a pagar una comisión que no ha contratado expresamente.
¿Es obligatorio firmar la hoja de visita? No, ninguna norma la impone ni a la agencia ni al visitante. El comprador puede negarse a firmarla y la agencia, en ese caso, puede negarse a hacer la visita. En la práctica casi todas las inmobiliarias la piden, porque es la primera prueba que se examina cuando comprador y propietario cierran la venta sin la agencia.
¿Cuánto tiempo es válida una hoja de visita? La hoja de visita no caduca: prueba un hecho con fecha. Lo que tiene plazo es la cláusula de la nota de encargo que obliga al propietario a pagar la comisión si vende, durante el encargo o en los meses siguientes, a un comprador presentado por la agencia. El plazo que figure en la hoja solo recuerda ese compromiso.
¿Puede la inmobiliaria cobrarme comisión por firmar la hoja de visita? Según la OCU y la mayoría de las Audiencias Provinciales, no: la hoja de visita solo prueba que la visita se hizo. Para cobrar al comprador, la agencia necesita un encargo firmado por él, con un compromiso económico claro y conocido de antemano.
¿Qué pasa si compro la vivienda sin la inmobiliaria después de visitarla? Haber firmado la hoja de visita no te obliga, por sí solo, a pagar nada. La agencia puede reclamar al propietario si su nota de encargo lo prevé, y los tribunales examinan si su intervención fue determinante para la venta. La hoja de visita sirve entonces para probar que la visita se hizo a través de ella.
Conclusión
La hoja de visita inmobiliaria no hace pagar una comisión: prueba una visita, y esa prueba solo vale si la nota de encargo contiene la cláusula adecuada. Redáctala breve, haz que la firme cada visitante antes de entrar y no le pidas lo que no puede sostener. Después, úsala para lo que mejor hace: alimentar el informe al propietario y el seguimiento del comprador. Para que ese seguimiento salga la misma noche con el plano de la vivienda, descubre el plano 3D inmobiliario de IACrea.
Sobre la autora

Cofundadora y CEO de IACrea
Pauline Clavelloux es cofundadora y CEO de IACrea. En contacto diario con agencias y agentes inmobiliarios, conoce sus retos de visibilidad, marketing y generación de leads. En el blog comparte estrategias concretas sobre marketing inmobiliario, redes sociales y prospección en la era de la IA.
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